Vaginismo: cuando el sexo duele

Si has llegado hasta aquí porque google te ha traído, seguramente ya sepas algo del vaginismo. Pero también puede pasar, que tengas algunos síntomas y aún no hayas “bautizado” a tu patología. Sea como fuere, al final del post, tienes una sorpresa.

Documentándome un poco para esta entrada, me he dado cuenta de algo que me ha sorprendido mucho: la RAE no reconoce la palabra “vaginismo”.

En la actualización de 2021, se reconocen términos como “vapear”, “bot”, “transgénero” o “hacer una cobra”… pero algo tan común y que sufren tantas mujeres como es el “vaginismo” no está incluido. Soy de la opinión de que si algo no se nombra, no existe y creo que estamos ante un ejemplo muy claro. 

 Según “Oxford Languages”el vaginismo se define como “disfunción sexual caracterizada por un espasmo involuntario de la musculatura que rodea la vagina al intentar el coito y que imposibilita la penetración”.

Se estima que el 5% de las mujeres tienen vaginismo. Es un porcentaje como para tenerlo en cuenta… y sinceramente, no creo que sea real. Estoy segura de que es mucho más alto, pero muchas mujeres no lo consultan por desconocimiento, por pudor o incluso por normalización del problema. 

En todos sitios se habla del vaginismo como un aumento de tono involuntario de la musculatura del suelo pélvico, y efectivamente así es pero…¿cómo se llega a esa hipertonía?

Síntoma principal del vaginismo: El dolor

El sexo no debería doler, ni mucho, ni poco,ni solo al principio y luego se me pasa…, por lo tanto, cualquier dolor relacionado con las relaciones sexuales con o sin penetración no es normal.

Las mujeres que sufren vaginismo, el dolor es tan agudo que imposibilita la penetración, la colocación de un tampón o una exploración ginecológica.

Existe otra condición, la dispareunia, en la que la penetración, pese a ser dolorosa, es posible. Esta puede estar originada por múltiples causas, pero si no se trata a tiempo, puede terminar evolucionando a un vaginismo. 

TIPOS DE VAGINISMO

Primario:

Se considera primario a un vaginismo que no está asociado a ningún tipo de situación previa. La mujer nunca ha podido ponerse un tampón, la copa menstrual o tener relaciones con penetración.

Secundario

En este caso, la mujer ha podido hacer todo lo anterior en algún momento de su vida, pero por alguna circunstancia (cicatriz, abuso, VO..) ahora tiene dolor.

DOLOR COMO RESPUESTA CEREBRAL

¿Lo sabías? El dolor, sea del tipo que sea, es una respuesta que elabora el cerebro tras evaluar una situación determinada. El cerebro recibe una información y piensa: 

-En base a mi conocimiento previo ¿es peligroso o potencialmente peligroso?

Si con su “base de datos previa”, el cerebro interpreta el estímulo como un peligro real o potencial… entonces activará la respuesta dolorosa. Si no lo interpreta así, no emitirá tal respuesta. 

Esto es un resumen muy simple de la “neurobiología del dolor” de la que hemos hablado en otros artículos, pero nos sirve como base para hablar de vaginismo.

Si no hay una patología local que lo justifique, (por ejemplo, una cicatriz) el dolor de la vagina es una respuesta del sistema nervioso central a una situación que interpreta como amenaza. 

Quizás esto te cause conflicto, pero el cerebro es un órgano muy complejo que condiciona toda nuestra vida. Y además es un conjunto de datos almacenados (conscientes e inconscientes) que son ingredientes perfectos para hacer todo tipo de recetas: dolor, placer, sufrimiento, disfrute…

Por eso, si tienes vaginismo, me gustaría lanzarte unas cuantas preguntas para que reflexiones:

  • ¿Cuáles son tus creencias con respecto al dolor? ¿y a la sexualidad?
  • ¿Qué dice de ti el dolor de tu vagina?
  • ¿Crees que tener dolor en la vagina tiene algún beneficio secundario?
  • ¿Cuántas veces has mirado tu vulva y/o tu vagina en el último mes?
  • ¿Sabrías reconocer tu vulva si la vieras en una foto?

Como fisioterapeuta de suelo pélvico que trabaja día a día con mujeres con dolor pélvico y vaginismo creo que el trabajo de la mentalidad o lo que tradicionalmente se ha denominado como “pedagogía del dolor” es esencial y es una parte inseparable del tratamiento “local” con terapia manual, dilatadores o vibración. Porque… ¿de qué sirve seguir estimulando una vagina que continuamente interpreta esos estímulos como dolorosos? ¿No podríamos agravar el problema? 

Y si eres una persona que sufre vaginismo… ¿no sería más fácil empezar a trabajar desde fuera de tu vagina para poco a poco ir aproximándote a ella?

Si has llegado leyendo hasta aquí, primero tengo que darte las gracias y como recompensa me gustaría ofrecerte algo:

Si tienes vaginismo, durante lo que queda del mes de abril y la primera semana de mayo, estoy ofreciendo sesiones online de mentalidad y vaginismo de manera totalmente gratuita como parte de un proyecto piloto.

Si estás interesada puedes contactar conmigo por Whatsapp o por correo electrónico a info@felicidadrodriguez.com y cerramos una sesión.

¡Te espero!

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