La postura perfecta

¿Cuántas veces te has preguntado si tu postura es la correcta? Por el número de ocasiones en las que nos lanzáis esa pregunta en consulta, estoy segura de que bastantes.

¿Cuál es la mejor postura para sentarme, para dormir, para conducir…? ¿Es mejor la silla, el sillón o el sofá? Y en el trabajo, ¿mejor si me siento en la pelota de Pilates, o me compro una mesa para trabajar de pie?

Estás son algunas de las preguntas más frecuentes que nos hacéis cuando venís, sobre todo, por molestias en la espalda y el cuello.

Y la respuesta correcta es… todas y ninguna. 

La postura perfecta no existe

Llevan toda la vida diciéndonos que nos sentemos con la espalda recta, que si cruzamos las piernas nos puede doler aquí o allá, que no adelantemos la cabeza, que llevemos los hombros atrás… incluso yo he dicho alguna de estas frases. 

Y es que hay ocasiones en las que estas afirmaciones son acertadas. Cuando tenemos un dolor agudo y tenemos una zona irritada y sensibilizada, alejarnos de ciertas posturas puede ayudarnos a disminuir esa irritación y sensibilización. 

Pero, ¿qué pasa cuando el dolor ya no es agudo? 

Imagina a una mujer que trabaja en una oficina todo el día sentada frente al ordenador. Lleva trabajando así los últimos 2 años y cada vez le molesta más la espalda. Cuando se da cuenta de que se está sentando mal corrige su postura rápidamente y se pone recta, pero cada vez le cuesta más mantener esa buena postura. ¿Te suena? 

Cuando estamos mucho tiempo sentadas en una misma posición, normalmente nuestros músculos se cansan y acabamos adquiriendo posturas que no son muy adecuadas. No lo son porque generalmente son aquellas en las que colocamos nuestros músculos en una posición de elongación, y esto los debilita. Es probable que si te viese ahora mismo de lado, tu espalda dibuje una “C”. Si debilitamos nuestros músculos nos costará más mantener una buena postura. 

Pero entonces, ¿qué hago con mi postura?

El cuerpo humano está hecho para caminar, para agacharse (si, doblando la espalda también), para girarse, para estar en cuclillas, para correr, para saltar…

Es así como nos mantenemos independientes. Nuestras articulaciones deben moverse en todas sus direcciones y mantener una postura fija durante un periodo de tiempo prolongado no es bueno para el cuerpo. Aunque la postura sea la perfecta.

Así que aquí van mis recomendaciones:

  1. ¡Muévete! Levántate de la silla siempre que puedas (para coger agua, para fotocopiar algo, para preguntar algo), estira los brazos, gira el cuello, estira la espalda por detrás del respaldo de la silla, dobla las rodillas, ponte de pie… lo que sea, pero muévete.
  2. Fortalece tus músculos. Cuanto más fuerte sea tu cuerpo, menos dolores tendrá. 
  3. Y si tu trabajo o tus estudios no te permiten moverte lo suficiente y/o no tienes tiempo para hacer ejercicio, no te preocupes que también tenemos algo para ti. Cómprate un rulo, úsalo una vez al día durante 2-3 minutos y por lo menos disminuirás dolor y rigidez en la espalda. En este post te enseño como usarlo

Y te lanzo un reto. Si esta noche vas a ver una película en casa, evita el sofá más cómodo y prueba a sentarte en el suelo. Si no estás cómoda, te moverás más y tu cuerpo te lo agradecerá. 


Recuerda, la mejor postura es la que no se mantiene.

2 comentarios en “La postura perfecta”

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