Lesiones y movilidad articular

¿Por qué es tan importante la movilidad articular? ¿Cómo afecta a mi vida? ¿Qué puedo hacer para mejorarla? 

Hoy queremos poner solución a estas preguntas, que alguna vez se os habrán pasado por la cabeza.

Lo primero que tenemos  que aprender es a ver nuestro cuerpo como un conjunto de componentes conectados entre sí y que trabajan al unísono. 

Partiendo de esta premisa, debemos de tener en cuenta además, que las articulaciones son la parte de nuestro cuerpo  que funciona como unión entre 2 o más huesos, o entre hueso y  cartílago. 

La función más importante de las articulaciones es la de punto de unión entre varios componentes, pero también se encargan de dar elasticidad y plasticidad a nuestro cuerpo y nos proveen de la capacidad para movernos. 

Sabiendo esto, vemos que la movilidad articular es la capacidad de nuestras articulaciones para desplazarse en los distintos planos, gracias a esta movilidad articular tenemos libertad de movimiento, y podemos diferenciar entre movilidad analítica, es decir, una única articulación, o movilidad global, cuando intervienen un gran número de articulaciones. 

Para verlo mejor os pondremos un ejemplo:

tenemos una patología de hombro que nos limita la movilidad, para su valoración pedimos que realicéis una flexión de hombro, es decir, que elevéis el  brazo hacia el techo, para valorar el rango de movimiento, esto sería un movimiento analítico, pero cuando hay una patología nuestro cuerpo necesita compensar con otras estructuras para conseguir lo que estamos solicitando, por ello para asegurarnos que el movimiento está siendo analítico, debemos de realizarlo con la espalda pegada a la pared, y volvemos a realizar la elevación del brazo, aquí podremos observar como la amplitud de movimiento ha cambiado.

Y ¿por qué ocurre esto? Pues muy sencillo, como hemos dicho al principio, nuestro cuerpo es un conjunto de componentes que actúan al unísono, y cuando solicitamos este movimiento nuestro cuerpo involucra más articulaciones (movilidad global), como son las intervertebrales, para poder conseguir el objetivo solicitado. 

Por eso cuando aparece una patología o un dolor, en una zona del cuerpo hay que poner solución, para evitar las compensaciones, y que lo que empieza siendo un dolor en la planta del pie, por el cambio de calzado por ejemplo, no se termine transformando en una molestia a nivel de cadera e incluso de la zona cervical.

 También es importante saber que hay unos factores fisiológicos y estructurales que pueden intervenir en nuestra movilidad articular. Dentro de estos factores hay cosas que no podemos cambiar, pero hay otros aspectos que sí podemos modificar y mejorar, para poder conseguir una mayor calidad de vida. Esto lo conseguiremos a través  de nuevos patrones de conducta, como son los hábitos de vida saludables, es decir, con nuestra dieta y con la práctica de ejercicio.

En conclusión podríamos decir que, la movilidad articular proporciona al sistema músculo-esquelético, la capacidad para que funcione del modo para el que ha sido diseñado, por eso es tan importante mantener una buena movilidad articular.

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