El antes y el después de comprometerte contigo mismo/a

Apaga el despertador, salta de la cama, desayuna, vístete, corre al trabajo, dura jornada laboral, haz la compra, cocina, ducha, duerme…La vida nos arrastra, vamos de un lado a otro como pollo sin cabeza.  Rutinas automáticas que todos reconocemos como nuestras y que sólo se verán alteradas por la presencia de algún compromiso con nuestros padres, amig@s, trabajo…, que por supuesto harás a tiempo porque ellos son importantes, quieres quedar bien o, simplemente, porque sí. Pero párate un segundo y responde a esta pregunta: 

¿dónde estás tú en tus días? y ¿tus objetivos, sueños, metas?

Estas preguntas llegaron a nuestra paciente Nuria. Ella tiene un trabajo donde su labor es ayudar a los demás cuando más lo necesitan. Su compromiso con ellos es firme porque cuidarlos y hacerlos sentir bien es una gran motivación. Dedicaba la mayor parte del día a trabajar, preparar el trabajo, la casa, la familia… olvidando lo esencial, a ella misma

Un día se miró al espejo y no le gustó lo que veía. Todo era resultado de haber abandonado la comida sana, el ejercicio y el cuidado personal. Si seguía por ese camino la situación no iba a mejorar. Necesitaba un cambio urgente porque “para cuidar a los demás tienes que empezar por cuidar de tí”

Buenas noticias, ¡por fin me he comprometido! ¡Me comprometo conmigo mism@!

Uno de los compromisos más necesarios para disfrutar de una vida plena es el compromiso con uno mismo. Hacernos una promesa nos ayudará a alcanzar nuestras metas. Tendremos que ser más tenaces y perseverantes que nunca para no rendirnos.  No debemos verlo como una obligación, sino como una decisión con un resultado positivo para nosotros.

Nuria se comprometió consigo misma con tres objetivos:

  1. Comer de manera saludable
  2. Realizar deporte 
  3. Dedicar tiempo para su cuidado personal

El beneficio de todo esto está claro: mejorar su salir y volver a reconocerse en el espejo.

Tras un año de trabajo duro para cumplir sus metas, Nuria vino a la consulta para completar su tercer objetivo, dedicar tiempo para su cuidado personal.

Había perdido peso y mejorado su tono muscular, se encontraba feliz por ello. Pero su piel no había acompañado al proceso. Tras consultar con un cirujano plástico, le recomendó para su caso la aplicación de INDIBA, antes de realizar otras técnicas más invasivas. 

INDIBA es una corriente electromagnética que se envía al cuerpo a través de electrodos a una radiofrecuencia de 448 kHz. Esta corriente aumenta gradualmente la temperatura del tejido tratado. En esta ocasión el principal objetivo del tratamiento era mejorar el tono muscular y de la piel, activar la circulación y promover la síntesis de colágeno y elastina.

Los resultados fueron evidentes desde las primeras sesiones. La piel recuperó su tersura, mejorando su aspecto visualmente y a la palpación. Nuria está feliz, tan feliz con sus resultados que ya está pensando en tratar otras zonas de su cuerpo con la tecnología de INDIBA. 

Y tú, ¿te consideras una persona comprometida contigo mism@?

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