Indiba y Cicatrices. La memoria de la piel

Dicen que en la vida una de las cosas que debes hacer es escribir un libro. ¿Estarías preparado/a para ello? A mi me parece una tarea tan difícil que pensarlo me da cierto agobio. Pero y si te dijera que tu historia la llevas escrita muy cerca de ti, ¿me creerías? 

Nuestra piel es el libro de nuestra historia. Si nos paramos a revisarla podemos contar aventuras, dramas, risas inolvidables… pueden pasar años, pero la lectura de nuestras cicatrices nos llevarán a un momento, un instante que nos marcó y que forma parte de nosotros/as.

Hay muchos tipos de cicatrices, pero si las clasificamos a nivel emocional podemos hablar de dos tipos: de las que nos enorgullecen y las que intentamos disimular.

Imagínate una joven de 19 años, que en plena juventud le descubren un quiste en un ovario que deben extirpar rápidamente. Así empieza la historia de esta cicatriz:

Luisa nos enseñó su cicatriz con cierto reparo. No sabía muy bien si iba a tener alguna solución porque habían pasado 13 años desde lo ocurrido. Cuando la operaron su cicatriz fue cerrada con grapas quirúrgicas.

Desde los primeros días la cicatriz no pintaba bien, aunque en esos momentos, como siempre, todo era normal y había que esperar. Tras meses de espera, parches de colágeno y botes de rosa de mosqueta, la apariencia no mejoraba.

En una de las revisiones con el cirujano, Luisa le comentó que no le gustaba como había quedado su cicatriz. Su forma le hacía sentirse incómoda. Al mirarse al espejo no se reconocía, llegando incluso a dejar de tocar esa zona como si no existiera.

La única solución que le ofrecieron fue volver abrir y volver a cerrar para que quedara más bonita.

“¿Vas a volver a abrir mi cicatriz para cerrarla mejor? ¿Por qué no lo hiciste bien desde el principio?” Le preguntó ella.

La respuesta no le convenció nada, por lo que decidió dejarla como estaba. Se convirtió en una cicatriz del tipo que “intentamos disimular”.

Casualmente un día me escuchó Luisa hablar de las maravillas que veía que hacía la aplicación de Indiba. En ese momento no me dijo nada, pero unas semanas después apareció en la consulta.

“¿Oti, tu crees que podemos hacer algo?” me preguntó con cierto desánimo.

Como veis la cicatriz estaba adherida a un punto, que provocaba que un pliegue marcado cayera a ambos lados, sobre todo a lado izquierdo. A la palpación, la cicatriz tenía una adherencia que se notaba completamente, desde ese punto hacia el abdomen. 

Comenzamos a tratar con Indiba la cicatriz para romper esa fibrosis y estimular la reconfiguración del colágeno. Además aplicamos técnicas manuales para movilizarla y conseguir poco a poco que el punto adherido mejorara.

Antes (arriba) y después (abajo)

Entre ambas fotos hay 6 sesiones de indiba. Los resultados son evidentes visualmente. La coloración ha cambiado y el pliegue se está disimulando cada vez más.

Te dejamos con la opinión de Luisa sobre el tratamiento de su cicatriz con Indiba:

«Esta cicatriz me producía mucho rechazo, era fea, tiraba de mi abdomen llegando al punto de limitarme a la hora de estirar mi espalda. Cuando me miraba alguien incómoda, no quería mostrarla. A veces solía pensar: “es lo que me ha tocado”.

Cuando escuché hablar a Oti sobre Indiba estuve días pensando que quizás no tenía porque conformarme, que quizás había una solución para mejorar esa parte de mi cuerpo que no me gustaba. Si estaba en nuestras manos poder cambiarlo, ¿por qué no hacerlo? Así que nos pusimos manos a la obra

Ahora he de decir que estoy muy contenta. Voy viendo como toda esa zona mejora notablemente. Y aunque aún nos quedan algunas sesiones, he de decir que el simple hecho de ponerme crema hidratante cada noche en esa zona ha pasado de ser algo desagradable a algo que me apetece hacer, porque me veo cada vez mejor y me siento bien.”

Como veis, a través de la Indiba podemos convertir una cicatriz del tipo “queremos disimular” en una cicatriz de la que “estamos orgullosos” para que podamos seguir contando nuestra historia al mundo.

2 comentarios en “Indiba y Cicatrices. La memoria de la piel”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.